Contemplar a Jesús, es lo mejor que podemos hacer para transformar nuestro carácter, e intentar asemejarnos más a nuestro creador. Una mirada a su vida, su ministerio, su muerte y su resurrección nos ayudará a ser transformados.
Por tanto, nosotros todos, al contemplar con el rostro descubierto, como en un espejo, la gloria del Señor, nos vamos transformando a su misma imagen, con la creciente gloria que viene del Señor, que es el Espíritu. 2ªCorintios 3:18 [...]