jueves, 20 de agosto de 2009

Por tanto, nosotros todos, al contemplar con el rostro descubierto, como en un espejo, la gloria del Señor, nos vamos transformando a su misma imagen, con la creciente gloria que viene del Señor, que es el Espíritu. 2ªCorintios 3:18 [...]

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Publicado por ph.pablo @ 14:18
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